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SORORIDAD, CRECER JUNTAS

 

La sororidad es la hermandad entre mujeres con carácter solidario en la que no importa qué hace la del lado, sino en cómo yo puedo ayudar en sus propósitos. El género nos reclama apoyo y nos llama la atención como un ejercicio de cooperación mutua en la que no gana una… ¡Ganamos todas!

Ave María
reunió a cuatro emprendedoras antioqueñas en torno a un concepto: la unión y liderazgo. Cada mujer sumó un poco de su esencia y pensamiento. Un reflejo de feminidad, como el que quiere la marca, con ese toque sensible y de amor propio que proyectan hacia un mundo que nunca pierde de vista la apariencia, pero que se adentra en ellas como parte fundamental del desarrollo de la sociedad.

Reales y empoderadas. Son mujeres que se encuentran para compartir sus experiencias y hablar. De ellas, de su cotidianidad, de la vida, de lo que son, una unión de hermandad sin necesidad de horas previas, la sororidad las acoge.


Nunca habían compartido juntas, pero bastaron solo un par de minutos para que entre risas y anécdotas el universo las conectara como una red de energía positiva que hizo todo especial. No hubo nada predispuesto, todo fluyó ante la apertura de sus sentidos.

 

Se contaron cosas, experiencias laborales y personales. Se abrazaron, compartieron momentos buenos durante una mañana y se despidieron como quien deja temporalmente a un amigo de toda la vida. Solo bastaron unas cuantas vueltas al reloj para entender que esa sororidad entre ellas todo lo puede y todo lo logra. Todas se escucharon, todas aprendieron, todas se sintieron en confianza, fuertes y valientes.


Diana Marcela Robledo Palacio


Una sinergia de familia. Maral Desings fue una suma de esfuerzos de padre, madre e hija. Estas dos últimas fusionaron sus talentos, y hasta sus nombres (Marcela y Alba) para dar vida a una marca de ropa que marca tendencia entre las mujeres. Con el amor de madre e hija, y los consejos de su padre y esposo Julio César, exquímico textil de Coltejer, nació Maral hace cuatro años. Empoderada y frentera, así es Diana, quien dejó el trabajo de oficina como negociadora internacional y se lanzó a esa aventura de emprendimiento. Todera y decidida, junto con su madre se fueron por el camino de la creación con una empresa que utiliza materia prima y mano de obra 100 % colombiana. La independencia no tiene precio, asegura. Tono fuerte en sus palabras, que van cargadas de concreción y seguridad.

“El hecho de ser mujer es demasiado poderoso. Nosotras podemos hacer todo lo que nos propongamos”.

Ana Cecilia Gallo Arango


Amor gatuno. Esa pasión por los animales y especialmente por los felinos atrajo a una profesional del marketing digital a esas lides. Hace 12 años la necesidad de un mobiliario para su gato despertó una idea de negocio junto a su esposo Alejandro Londoño. El voz a voz fue clave y como un maullido se esparció el talento de la pareja. Nació Mirringa Mirronga y desde ahí ofrecen soluciones novedosas para todos los amantes de estos animales. Ella se dedicó a los temas gerenciales y asesorar a los clientes, después de prepararse como etóloga; por su parte Alejandro es el creativo de la empresa. Juntos armaron la llave para plasmar sueños. Con Ana Cecilia a la cabeza, la empresa desarrolló dos líneas: una de productos por catálogos y otra de personalizados que se integran y armonizan con el mobiliario de los hogares. Un dúo amante de los gatos, que como estos animales se destaca por su independencia y particularidad.

“La mujer al ser más autosuficiente ha ganado confianza y eso ayuda a que con el potencial de la creatividad y la sensibilidad saquemos adelante nuestros negocios”.

Mónica Agudelo Hernández


Una risotada sonora siempre. Transpira felicidad y buena energía en cada palabra. Cada historia tiene su enseñanza, como aquella que le ocurrió a su hermano mayor Camilo hace más de 14 años, cuando no tenía una camisa guayabera para asistir a una fiesta. En esa carencia vieron la oportunidad. Una tela comprada en el Centro de Medellín y una abuela alcahueta solucionaron todo. Fue la sensación de la fiesta aquella noche. De esa necesidad nació Wanitta (mujer en indonesio). La fusión de esfuerzos entre Camilo, Mónica y Felipe, su otro hermano, terminó por consolidar hoy una marca de ropa femenina con siete tiendas. Cinco años en Australia la llenaron de experiencia y le fortalecieron el carácter humano. Sensible y cercana se convirtió en la gerente de Bienestar y Recursos Humanos. Ella, con su nobleza, marcó el camino de Wanitta basada en cuatro pilares: dignidad, bienestar, felicidad e integralidad. “Moniamor”, como la llaman en la empresa tiene hoy a su cargo un equipo que lo componen casi 40 personas.

“Hay que crear conciencia en las mujeres que nos apoyemos, nos acompañemos y nos escuchemos más”.

Carolina Osorio Carvajal


El destino estaba escrito. La vida de Carolina y Juan Esteban Ortíz o Juancho, como lo conocen sus amigos, ha estado unida siempre. No bastó con que sus madres se conociera cuando ellos eran unos niños, que luego estudiaran juntos en casi todos los niveles escolares y que hicieran la carrera de diseño industrial en la UPB. Fueron amigos y novios. Hoy esposos y cómplices. Hace 11 años nació Parchita, luego que el amor por la marroquinería y las carteras los llevara juntos al Sena y de allí a su proyecto empresarial. Ella extrovertida y jovial se dedicó a vender los productos. Él se fue por la línea creativa y la producción. Carolina imprime su chispa en cada paso. Positiva y práctica. Prefiere buscar el cómo solucionamos en vez de quedarse en el por qué nos pasó. Valiente y aguerrida, pero con un comentario descomplicado lleno buena vibra que rompe silencios.

“Hoy en día vemos que las mujeres sobresalen más porque somos luchadoras, arriesgadas y valientes. Cuando hay hijos de por medio, mucho más echadas para delante”.

Ellas nos sienten como un canal y no como una barrera para lograr el éxito. Esa sororidad desató la venda de los ojos, nos acercó como mujeres y nos llevó a entender que si nos unimos podemos crecer juntas y que nada es aislado. El mundo nos quiere reales, bellas y sobre todo con un estilo que nos haga sentir orgullosas de nuestro ser, así como lo hacemos en Ave María. ¡Más que un ejercicio fue una experiencia!

 

Recuerda siempre: todas esas mujeres que tienes a tu lado son tus compañeras, aliadas, amigas, no tu competencia, porque las mujeres que ayudan a otras a brillar lo entendieron

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